La artrosis, el auténtico dolor de cabeza para las personas mayores de 45 años, sigue siendo incurable a día de hoy. La mejor estrategia consiste en aliviar los síntomas y ralentizar su progresión, en particular evitando ciertos alimentos. Descubra hoy los 4 alimentos que debe evitar en la medida de lo posible para mantener el control de la situación.
La artrosis, que afecta a más del 10% de la población mundial y a una cuarta parte de las personas mayores de 45 años, es una enfermedad degenerativa crónica caracterizada por la destrucción progresiva e irreversible del cartílago de las articulaciones.
Progresa por fases y en brotes dolorosos agudos, a un ritmo impredecible.
Es la principal causa de discapacidad locomotriz en los mayores de 65 años, y las zonas más afectadas son los dedos, las rodillas y las caderas.
La dieta desempeña un papel fundamental en la prevención y el tratamiento de la artrosis.
Adoptando buenos hábitos alimentarios, puede reducir la inflamación y conservar sus articulaciones en buen estado durante más tiempo.
He aquí 5 recomendaciones esenciales:
Al igual que no existen alimentos milagrosos capaces de aliviar instantáneamente los ataques de artrosis, tampoco existen verdaderos alimentos "veneno" con efectos dramáticos inmediatos sobre la enfermedad.
No obstante, hemos intentado destacar los mecanismos por los que la enfermedad empeora y progresa a través de fases crónicas.
El consumo de alcohol es un conocido factor de riesgo de varias enfermedades importantes, como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y... la artrosis.
El alcohol contribuye al agravamiento de la artrosis por 3 mecanismos:
Un metaanálisis a gran escala demostró que el consumo regular de alcohol aumentaba de forma significativa e indiscutible el riesgo de sufrir osteoartritis prematura (6).
Las grasas saturadas y las grasas trans deben reducirse considerablemente en el caso de la artrosis, ya que aumentan en gran medida la inflamación y el dolor asociado.
Pero eso no es todo: los estudios demuestran que un aumento de las grasas totales y de los ácidos grasos saturados se asocia a una mayor pérdida articular, mientras que un aumento de los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados ("grasas buenas") se asocia a una mejora de la función.
Dicho de otro modo, las fuentes de grasas saturadas como los embutidos (salchichas, paté, etc.) aumentan el dolor a corto plazo y agravan la artrosis a largo plazo.
Los alimentos fritos procesados, como los donuts y los nuggets, a menudo preparados en aceites parcialmente hidrogenados, son una de las fuentes más importantes de estas grasas malas.
He aquí otros ejemplos de fuentes de ácidos grasos trans y saturados que conviene limitar:
Los azúcares simples (glucosa, fructosa, sacarosa, lactosa, maltosa, etc.) y los productos con un índice glucémico elevado tienen un efecto proinflamatorio en el organismo.
Agravan los síntomas de la inflamación y, por lo tanto, contribuyen al dolor agudo de la artrosis.
Pero tampoco se detienen ahí: el exceso de ingesta de hidratos de carbono se transforma en el organismo en ácidos grasos saturados, que se almacenan en forma de triglicéridos.
Los niveles elevados de triglicéridos son catastróficos para la artrosis: favorecen la producción de citoquinas proinflamatorias, aumentan el estrés oxidativo (que daña el cartílago articular), contribuyen al sobrepeso abdominal (que aumenta la carga mecánica sobre las articulaciones) y alteran la producción de hormonas segregadas por el tejido adiposo.
Las bebidas azucaradas (refrescos, bebidas energéticas, zumos de frutas industriales, etc.), aunque tienen poco interés nutricional, figuran entre los alimentos que contienen más azúcares: de 30 a 40 g de azúcares por 33 cL.
He aquí otros alimentos ricos en azúcares simples que conviene limitar:
Esta es la sorpresa de la selección: según algunos estudios, el café también está relacionado con un mayor riesgo de artrosis (7).
Se sospecha que la cafeína que contiene perjudica la salud articular al aumentar la producción de osteoclastos, que favorecen la degradación ósea, comprometiendo así la estabilidad de las articulaciones y acelerando el desgaste de los cartílagos.
Además, la cafeína puede interferir con los receptores de adenosina, que intervienen en la reducción de la inflamación.
Sin embargo, aún más sorprendente es el hecho de que el café sin cafeína está, según algunos investigadores, potencialmente asociado a un riesgo aún mayor.
¿Cómo puede explicarse esta paradoja? Es posible que el proceso de descafeinado afecte a los compuestos beneficiosos del café (como los polifenoles), al tiempo que conserva ciertas moléculas que pueden dañar las articulaciones.
A no ser que esta conclusión se deba a un sesgo causal: los consumidores de café descafeinado suelen ser antiguos grandes consumidores de café con cafeína que han tenido que reducir su consumo...
El hecho es que, en caso de artrosis, se recomienda limitar el consumo de café a 1 o 2 tazas al día como máximo. Sin embargo, la relación entre el café y la artrosis aún debe estudiarse más a fondo.
Existen muchas sustancias naturales de interés para la salud articular:
Algunas fórmulas para las articulaciones combinan varios de estos compuestos: vitamina C, extracto de bambú, MSM, etc. (por ejemplo, Joint Support Formula, que contiene ácido hialurónico, condroitina, glucosamina y manganeso, además de todos estos ingredientes). Es una buena idea utilizar más de una sustancia, siempre que actúen en sinergia, para tener las mayores probabilidades de éxito.
Referencias
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